jueves, 23 de abril de 2009

Cómo se mide la calidad. Indicadores bioquímicos y biológicos

Los parámetros de calidad utilizan características que se pueden medir objetivamente, como el grado de turbiedad, la concentración de nitratos o la presencia de determinadas especies de microorganismos. En la práctica, se miden una serie de parámetros olor, sabor,color, turbidez, temperatura y radiactividad, concentración de diversas sustancias, como potasio, aluminio, fósforo, arsénico, nitratos, concentración de microorganismos como escherichia coli. Además, se usan listas normalizadas de concentraciones de diversas sustancias fáciles de medir, muchas de ellas no deseables o incluso tóxicas. El Índice de Calidad General (ICG) reúne una serie de parámetros a los que se asignan pesos relativos para calcular un indicador numérico de calidad. Las redes de control de la calidad de las aguas comenzaron a organizarse a mediados de la década de los 60 en la llamada red oficial de Control de Calidad de las Aguas (COCA), con algunos centenares de puntos de toma de muestras que se analizan periódicamente. Más reciente es el Sistema Automatizado de Información de la Calidad de las Aguas (SAICA), que puede recoger y enviar datos casi en tiempo real.

Planes de saneamiento.

La Ley de Saneamiento de las Aguas Residuales de la Comunidad Valenciana (26 de marzo de 1992) estableció la realización de un Plan Director de Saneamiento y Depuración en todo el conjunto de la Comunidad. El Plan se publicó en 1994. En 1986, sólo el 31% de la población de la Comunidad Valenciana disponía de servicio de tratamiento de aguas residuales. En 1994, ya era el 66%. En la década de los 80 se construyeron EDARs en núcleos de población importantes, como Valencia, Alicante, Benidorm y Castellón. En 1987 la administración de la Región de Murcia puso en marcha el Plan de Saneamiento y Recuperación del Segura. Sus dos aspectos más importantes eran la construccion de EDARs en los núcleos de población más importantes y aprovechar las aguas depuradas para alimentar regadíos.

Criterios de calidad.

Estos criterios prácticos de calidad se basan en el uso a que se destinan las aguas. El principal es que distingue aguas de tipo A1, A2 y A3, según su mayor o menor aptitud para la producción de agua potable. Otros criterios establecen la aptitud de las aguas para el regadío y en este caso los parámetros principales se refieren al riesgo de salinización. Otro criterio importante es el de la aptitud para el baño, importante para determinar las áreas recreativas en ríos, lagos y embalses. También existen normativas para marcar la calidad de las aguas para la vida de los peces, distinguiéndose por lo general las aguas salmonícolas, con más contenido en oxígeno y apropiadas para la trucha, de las aguas ciprinícolas, donde medran especies como el barbo. Otros índices van orientados al concepto de calidad ecológica y miden el estado desalud de los ecosistemas acuáticos evaluando las poblaciones de una serie de especies indicadoras.

La potabilización.

La fabricación de agua potable se lleva a cabo en las Estaciones de Tratamiento de Aguas Potables (ETAPs). La calidad de la materia prima utilizada, que se llama agua bruta, influye en la calidad del agua potable obtenida. Si el agua bruta es de buena calidad, sólo será necesario un ligero tratamiento de afine para conseguir agua potable de excelente calidad. Pero si el agua bruta es de mala calidad, el proceso de potabilización se complica y encarece, y la calidad del producto final no será todo lo buena que sería de desear. Cuando la ciudad utiliza aguas subterráneas, como no es raro en el sureste peninsular y casi obligado en las Islas Baleares, es normal que las mismas estén fuertemente cargadas de sales y, en ocasiones, de otros contaminantes más peligrosos.Esta circunstancia obliga a procedimientos de potabilización más costosos para cumplir las especificaciones legales que debe cumplir el agua para consumo humano.